Macarena Allen. Con la tecnología de Blogger.
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Historia de una historia rota

Para mí el mes de septiembre siempre me a traído buenos recuerdos, aun que también malos. Van muy a la par, pero aun así… sigue siendo el mes que más me gusta. Las buenas cosas siempre las inicio en este mes y lo que ya no puede ser también las finalizo este mes… Es lo que tiene que sea la última cosecha. Pero no quiero contar la historia de este mes, si no centrarme en una en particular, no sé si estas líneas las leerás alguna vez, pero la verdad es que me da igual, porque aunque lo hicieras serie un motivo más que te buscarías para hacer lo que estás haciendo, y es que tienes una mente un tanto retorcida, parece ser, cosa que me ha decepcionado mucho, aun que estoy más decepcionada conmigo misma, por no hacerme caso, por no hacer caso a lo que me decían “la historia ya está rota, sin ni siquiera comenzarla”, es así de triste pero esa frase resonaba en mi cabeza, y en mi pecho, resanaba en mi sexto sentido, pero yo la tapaba con tarareos estúpidos. Pero claro todo aquello que florece tiende a crecer, y las hojas, las raíces iban siendo cada vez más visibles, cada vez me ira mas difícil poder esconder en mi cabeza, en mi sentimiento, pues se iban haciendo cada vez más grandes y fuertes. Ya no solo resonaba en mi la frase, si no que iba haciéndose más larga “se marchara, y lo sabes”, “un día dejaras de serla útil y te pegara una patada en el culo”, “la historia está rota antes de comenzar”, “solo eres una más que añadir a la lista de alumnas”, “abre los ojos”… Y muchas más… Lo peor de todo ya no es que en mi resonaran todas esas frases, si no que siguieron las sensaciones, de angustia, abandono, dolor, tristeza, traición, incomprensión.
Pero daba igual, yo continúe tapándolo como podía, intentando que no salieran, ni se notaran, y si lo hacían, me decía a mi misma que provenía de todo lo que había oído, leído y escuchado de muchas personas. Que yo no sería una más, era mi hermana del alma. Así que hicimos un coven, por el mero placer de ponerle un nombre, evidentemente no es el correcto, le pondré Madreperla… bonito, poético, era perfecto, el nombre ideal, el mejor de todos. Significaba mucho para nosotras. Y como todo en mi vida que comienza, bueno casi todo, en el mes de septiembre… Cuando terminamos nuestra ceremonia, me volvieron a golpear en la cabeza… “eres tonta, ya has caído, se ira” pero como siempre lo oculte. Pero ocurrió algo poco tiempo después, algo que ya me estaban avisando, algo de lo que tenía que haberle prestado atención, algo de lo que, no sé si por interés o por otros menesteres, se fue a otro objetivo… Hoy vuelve a resonar en mi cabeza “ya te lo avisamos, lo ves ahora”… ¿Te acuerdas querida hermana del alma? Una aguja, un mal presagio… Ainssss, suspiro al recordarlo, porque ya sé que representaba esa aguja. Pero una vez más tape todo y lo borre de mi mente.
Paso ese mes, como si de una pareja nueva fuéramos, estábamos felices, planeando donde íbamos a celebrar nuestro próximo encuentro… Maravilloso, precioso todo, pero ¿tuve otro aviso de que era mejor dejarlo? Pues sí, y encima el día donde los mundos están separados por un fino velo, donde esa noche la magia esta en cualquier parte… Y que paso? Llovió a cantaros, no pudimos hacer prácticamente nada, obligándonos a salir corriendo de donde estábamos, lo cual me resulta curioso que hasta hace bien poco no me llego el recuerdo de que cuando íbamos camino al coche salió el sol. Otro momento más que quise enterrar y hacer caso omiso. Y ese fue la penúltima vez que hicimos algo… llego el frio y con ella la bienvenida a la luz y al calor y no pudimos juntarnos, llego tu fiesta y tampoco, la mía y menos aun… han pasado ya tres años, y desde entonces, tal y como yo dije y repetí una y otra vez al ir encajando piezas, al ir dejando pasar a las voces de mi cabeza, al ir comprendiendo que la historia estaba rota antes de comenzarla, tal y como me habían dicho, tal y como yo, te dije a ti una vez. Y así fue. E sido un nombre más en tu lista de alumnos, una mas con la que has ido de maestra sabia, con la que has jugado al juego de la enseñanza, dando no solo pinceladas, si no lo que ti querías. Jugando con un niño con una pelota, mareándola hasta que se cansa y se va a por otro juguete. Y ahora me doy cuenta que, la historia estaba rota desde el momento en que te viste de alguna forma atada, de que en un tiempo podría pedirte más, y lo peor de todo es que podría ponerme a tu altura. Aun teniendo un coven, aun teniendo una hermana del alma, seguías buscando desesperadamente un grupo novel, con el que jugar a la pelota, donde ellos te subieran a ese pedestal que sabias que conmigo no ibas a poder mantenerlo, pues sabes de sobra que todos somos iguales, nadie destaca por encima de nadie, unos tienen unas virtudes otros otras, y eso es lo bonito e interesante de un coven, que todos son iguales. Pero tú necesitas que te alcen y te alaben, necesitas ser adorada por el resto, y ahora me doy cuenta que es porque por dentro estas vacía, no sabes estar en grupo, necesitas exclusividad. Por eso estabas conmigo y buscabas a más personas, por eso me repetías muchas veces, la gente puede pertenecer a dos covenes…  Y ahora te pregunto yo ¿No has hecho si no, exactamente lo que a ti una vez te hicieron? ¿No eras tú la que me contaba muchas veces que era traición estar en dos coven a la vez?...Te has convertido en lo que no querías ser, y mírate ahora, lo eres incluso peor. Pero lo peor de todo es que jamás serás capaz de decir las cosas a la cara, decir que, mira no quiero seguir contigo, o no quiero hacer esto, o no simplemente, te vas alejando de la gente, sin motivo, sin peleas, sin haber pasado nada entre tú y esa persona, eres capaz de bloquearlos de todos los sitios y ponerles excusas absurdas como “uy pues no lo sé” pensando que somos estúpidos y que no sabemos que fuiste tú. Y peor aún, no es la primera vez que lo haces.
Me ha costado mucho no pensar en ello y romper a llorar, sintiéndome como una autentica mierda, por no entender que pasaba, por que eras así, porque te ibas, porque decidías tratarme como a un despojo. Solo de pensar que tenía que hablar de ti, o escribir lo que sentía, la vista se me nublaba y mis dedos temblaban. Después paso a la fase de la rabia y la ira, simplemente con el hecho de ver lo que hacías, decías, o hicieras esas llamadas de cortesía hipócritas donde a los dos minutos ponías escusas para colgar, dejando tu conciencia tranquila, las cuales se me revolvían las triplas de una forma vomitiva. A la fase del pasotismo, del me da igual lo que haga o lo que quiera hacer, que la den. Pero ahora estoy entrando en otra fase, en la del perdón, no hoy, no después de un mes tras escribir esto, pero llegare a perdonarte, y perdonarme yo a mi misma. Se de sobra, que hiciste un corte, lo note y lo sentí y te lo hice notar, pues te escribí ese mismo día, poco tiempo después. Porque ya no me da la gana callar las voces de mi cabeza. La carta que te escribí una vez, “carta a mi maestra” la escribí desde el corazón, y es algo que mantengo y mantendré, pues en ese momento lo pensaba y lo sentía. Solo me queda darte las gracias, pues he aprendido, darte las gracias por enseñarme más cosas a parte de brujería y más. De una forma u otra me has aportado muchas cosas. Me quedo con lo bueno, no con lo malo. Lo digo con todo el cariño del mundo, te e querido, y te quiero, pues yo si te consideraba mi hermana del alma… pero ahora es el momento, de que me dedique a mí, de seguir mi camino, pero sin ti. Se muy feliz, te deseo lo mejor en todos los aspectos. Feliz partida, hasta que nos volvamos a reencontrar. Adiós.

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